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Terra
La Coctelera

Expresionismo y videojuegos

Brock Davis: Arcade Expresionism 1

Via: El manipulador

Space Invaders en otras facetas de lo pop

Encontré en Gizmodo [Es] un trabajo de Logan Walters que me puso a pensar en una conferencia que escuché hace mucho tiempo. El ponente hablaba sobre el futuro. Se avecina, decía, una carrera por conectarlo todo: los calcetines con el corazón. El futuro será de quienes logren hacer las conexiones más impensables. Supongo que por eso me gusta pasar tanto tiempo buscando en internet. Renuncié hace mucho tiempo al futuro, y por lo tanto a imaginar conexiones inimaginables. Pero me gusta encontrar artistas que son capaces de hacer puentes. A menudo aparecen los invasores del Atari remasterizados y en múltiples escenarios del 2000, recordándonos nuestras infancias en salones de maquinitas ochenteras.  A menudo, esos icónicos marcianitos me hacen pensar en la forma en que, sin darnos cuenta, construimos la cultura.

Moscas muertas y las fronteras del arte

No sé a quien se le ocurrieron estas fotografías protagonizadas por moscas, pero me las encontré acá. Seguramente a mi madre no le gustarían, pero a mí no sólo me gustan mucho, también me han puesto a pensar sobre uno de los temas que más me obsesionan. ¿Cómo se manifiesta la creatividad en un siglo en en que ya todo está dicho y de todas las formas posibles? El lector hará sus propios juicios, pero mientras tanto, espero que disfruten de estos hábiles insectos.

Dead Flies skill
Dead Flies skill 15 images... With this skill from the dead flies, deals one Swedish artist, he gathers flies and creates such Creative things ...

Podría pasar horas viendo esto...

...pero no debe ser saludable.

 

A Nash le dieron el Nobel por una razón equivocada

Entiendo poco de economía, así que no sé si el tal algoritmo del movimiento de John Nash en realidad sirve de algo. Cierto, que las mejoras matemáticas en el mundo de la macroeconomía poco tienen que ver con la vida de un ciudadano de a pie que a veces pide auto prestado. Además, lo único que sé del tal matemático es que la cosa tampoco es tan así como en la peli de Ron Howard. Así pues, lo que me parece un desarrollo académico  sublime, digno de laureles más altos incluso que los suecos, es esa práctica amoral, casi salvaje y sin embargo tan eficiente como aquella de escribir en las ventanas. De verdad que el tipo era un genio. Incomprendido, claro, al menos por mi mujer, quien sigue sin ver las ventajas en que  yo sea capaz de explotar mi talento creativo a vistas de los demás vecinos.  ¿Será que no aprecia ni mis poemas ni mis mapas mentales, o será mi costumbre de ser académico y creativo, generalmente, en pelotas? Y claro eso a vistas de la vecina de enfrente... bueno, yo no sé qué tal vaya. El punto es que ahora vivo con un plumón de pizarrón constantemente en el bolsillo, y a él le rindo más lealtad que al propio celular. Eso, por mucho, supera a las mamertérrimas grabadoras de bolsillo que usaban los escritores que me precedieron. El problema consiste en tener un arrebato inspirador en el autobus, y luego , en casa, querer tomar nota del apunte y tener que pasar la noche con un par de binoculares pendiente de la ruta en la que quedó constancia de la visita de la musa. En fin, todo acto artístico tiene sus obstáculos, y abnegado como soy, estoy dispuesto a afrontarlos.